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Curso de tanatopraxia

¿Puede cualquiera convertirse en tanatopractor?

Realizar un curso de tanatopraxia no es algo especialmente complicado. Sin embargo, sí podemos decirte que existen una serie de rasgos comunes que de manera general suele reunir cualquier tanatopractor profesional

Estas características personales y profesionales no son un requerimiento indispensable para poder dedicarte en serio a la tanatopraxia. Tan solo son factores importantes que pueden ayudarte a conseguirlo.

Además, queremos dejar claro que, aparte de descubrir qué es la tanatopraxia y en qué consiste exactamente este trabajo, con una buena formación en este ámbito estarás cada vez más capacitado. Y podrás ejercitar todas las cualidades que a continuación vamos a comentar. 

Las cualidades necesarias para realizar un curso de tanatopraxia

Si, tras repasar las siguientes características esenciales para ser un buen tanatopractor, crees que careces de alguna, no te preocupes: salvo aquellas que tienen que ver con capacidades innatas, el resto es posible entrenarlas y mejorarlas con el tiempo y con la experiencia.

Habilidad manual y atención al detalle

Como tanatopractor, vas a trabajar mucho con tus manos. Ser habilidoso es, por lo tanto, el primer paso para conseguirlo. Y, a la par, tendrás que tener la capacidad de prestar atención a los detalles, para que el resultado de tu trabajo sea siempre el mejor. Ten en cuenta que de ello depende la digna y adecuada presentación del fallecido.

Una higiene óptima

Aparte, deberás estar acostumbrado a mantener siempre unos buenos niveles de higiene. Si esto es importante en tu día a día, imagina cuando de lo que se trata es de trabajar con un cadáver. 

Respeto y responsabilidad

Algo que nunca debes hacer si deseas convertirte en tanatopractor es olvidar que estás tratando con personas. Por un lado, con el fallecido, que merece todo el respeto que podamos darle. Y, por otro lado, con sus familiares, que esperan que tu trabajo sea siempre respetuoso y responsable. Habrá que tener presente, también, que los deseos de la familia en relación con el aspecto final del fallecido han de ser siempre tenidos en cuenta.

La máxima sensibilidad

No es extraño que los tanatopractores traten directa y frecuentemente con los familiares de la persona fallecida. Esto es vital para que el trabajo del profesional sea bien valorado y esté perfectamente alineado con los deseos de la familia.

Sangre fría y tranquilidad

Por último, y aunque parezca contradictorio con la necesidad de ser sensible y empático, hace falta también que el tanatopractor tenga cierta sangre fría. Al tratar con cadáveres, puede encontrarse muchas veces en situaciones que requieran de la máxima calma y tranquilidad.

Prepárate al 100 % con un curso de tanatopraxia

Ser sensible y tener sangre fría y aplomo son cualidades que no se aprenden estudiando. Pero, para mejorar todas las demás, lo ideal es que optes por una formación especializada y de calidad

A la hora de elegir un curso de tanatopraxia, no lo dudes y escoge solo a profesionales contrastados.

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